En 1972 Dennis Ritchie estaba hasta el gorro de las limitaciones que imponía el lenguaje de programación B, derivado de BCPL y creado por Ken Thompson para poder desarrollar programas y utilidades para Unix en el mítico PDP-11. La necesidad agudiza el ingenio, dicen, y el ya de por sí ingenioso Ritchie decidió crearse un sistema operativo mucho más adecuado. Aquel esfuerzo se convirtió en el lenguaje de programación C.

Su utilización a lo largo de los años se ha consolidado de tal forma que casi cinco décadas después el lenguaje C sigue siendo uno de los más populares del mundo. El último índice de TIOBE asi lo confirma: solo Java le supera, y C incluso sigue estando por delante del lenguaje Python, que en los últimos tiempos se ha vuelto especialmente atractivo por su íntima relación con el ámbito de la inteligencia artificial.